Él...
Ya son 24 horas las que lleva en coma. Cada segundo que pasa hay menos probabilidades de que despierte o que, si despierta, no recuerde apenas nada del accidenteo más anterior a ello. Me da miedo que se olvide de los momentos que pasamos juntos. Todos esos recuerdos que tenemos de cuando íbamos a la playa en verano, o cuando fuimos a un circuito para enseñarle mi pasión: los coches. Pero, ella sabe que mi única pasión, por la que vivo cada día, es ella. Su
risa cuando le hago cosquillas, su cara de niña buena cuando no lo es tanto, sus ojos azules en los que puedo verme reflejado. Cuando te enamoras de alguien lo único que quieres es estar con ella. Lo único que necesitas para vivir es ella y nada más. Si tienes sed, sólo tienes que beber de su boca para que se calme. Si estás triste, sólo hace falta que sonría ella para que mi corazón sonría también. Cuando ella está triste, sólo tengo que contarle el chiste de la caracola, para que se ría y el mundo vuelva a tener sentido para ella. Y a ella sólo le basta para cantarme sus canciones dulces para dormirme abrazado a ella, entre sus brazos. Allí es donde mejor se está. Sólo quiero volver a sentir su calor. Ahora está fría, casi muerta. Haré que mi corazón lata por los dos, pero no sé cuánto tiempo podré aguantar.
No he comido nada desde anoche. La enfermera entra para cambiarle el suero y para mirar los níveles y ver sus constantes. Sin preguntar me trae la comida. Intento comer algo, pero tengo un nudo en la garganta que no me deja ni respirar.
Su madre no ha venido todavía. Me preocupa. Lo está pasando fatal. Ella es su hija única y hace poco que perdió su bebé. Y para colmo, suele tener peleas con su ex marido. Esto ella no lo sabe. Cree que se separaron porque él estaba trabajando lejos. Pero en verdad se fue lejos porque no se soportaban. Aunque sus padres no saben que yo lo sé. Me enteré un día que fui a verla y estaba su madre hablando
con él por teléfono. Aún así, los dos la tratan muy bien. Aunque por parte de su padre no sé si es más por interés que por otra cosa.
El médico entra en la habitación. Me explica que la situación en la que se encuentra es muy grave. Que haría falta casi un milagro para que despierte, o que no tenga daños muy graves cuando lo haga. También me explica que en estos momentos hay que esperar y, aunque yo no pueda hacer nada, hablarle un poco no estaría mal. Los médicos todavían no saben si estando en coma puede escuchar o no, o si puede sentir. Pero dice que eso podría ayudarme a mí. Es verdad que estoy bastante decaído y sin ganas de nada. También me dice que en el aseo de la habitación hay una cuchilla y espuma de afeitar por si quiero asearme un poco. La verdad es que parezco un mendigo como ella dice. Por suerte es la misma espuma que utilizo yo. Ese aroma le encanta a ella. Mientras me afeito, el médico le hace un reconocimiento rápido y habla en voz baja con la enfermera. No sé qué le está diciendo, pero cuando murmullan sólo quiere decir que no es bueno.
Ya se vael doctor. Lo único que me queda es dedicarle, aunque sea, unas palabras de amor...
-Hola guapa. Estás preciosa como siempre. Yo sin embargo, no estoy muy allá. He conseguido afeitarme. Y huele como te gusta. ¡Mira! (me acerco a ella para que pueda olerme y parece como si respirara profundo, como cuando ella se acerca a olerme) Sé que no puedes oirme. Sé que no puede sentirme (le agarro fuerte de una mano). Sé que es difícil que vuelvas. Sólo necesito que lo intentes.
El nudo de mi garganta se hace cada vez más grande. No lo puedo evitar y lloro. Verla así me mata. Pero tengo que continuar. Tengo que decirle lo que siento. Tengo que apoyarla para que se ponga bien. Para que todo esto pase.
-Cariño, siento que mi corazón ahora mismo late por ti. Verte así me mata. Te prometo que encontraré al que te hizo esto. Te quiero, y no te dejaré ningún segundo sola. Me quedaré día y noche. Y cuando despiertes estaremos juntos. Para siempre. Y siempre te querré. Te amo. Eres lo mejor que me ha pasado nunca, así que ahora no me puedes dejar. Por favor, despierta. Vuelve a abrir esos ojos que llenan mi

camino de luz. Vuelve a sonreír para que yo pueda sonreír. Mi peque...
Me acerco para besarla. Intento sentir su calor. Le doy mi calor. Ojalá despertara y me dijera que ella también me ama, que me ama con locura. Cuando yo le digo que la amo ella me contesta con rintintín diciendo: ¿Sabes qué? Yo también te amo con locura. ¡Que lo sepas!
Lo sé cariño, lo sé... TE AMO.