sábado, 2 de abril de 2011

Flores

Ella...

Soy su peque. Él es el hombre fuerte que nos mantiene a los dos. Ojalá esto se acabe y pueda volver con él y con mi familia. Que por cierto ya ni recuerdo cuántos la componían. Ni siquiera tengo la certeza de tener una familia. Pero sé que él forma parte de mi vida. Ya no sé ni cómo vivía. No me acuerdo de nada referente conmigo, nada más que lo recuerdo a él. Él es mi único recuerdo. El único que puede ayudarme. Pero no comprendo...
-¿Por qué no los recuerdo?- me miro las manos y continúo hablando- ¿Por qué a ellos no?
-¿Te refieres a tus padres?
-Sí, exacto. Ellos. No los recuerdo muy bien.
-¿Y por qué crees que es?
-No sé. Lo único que sé es que no sé seguro si tengo padres.
-Los tienes. Seguro.
-Y entonces, ¿por qué no los recuerdo?
-Piensa un poco. Los que están aquí recuerdan mejor los buenos momentos. Quizás no te llevabas bien con tus padres.
-Puede ser. A mi edad nadie se lleva bien con sus padres.
De pronto me viene un leve recuerdo de mi madre. La recuerdo a ella diciéndome que estaba muy orgullosa de mí y que nunca había estado más convencida.
-Me llevaba bien con ellos. Por lo menos con mi madre sí. Ella estaba orgullosa de mí. Y yo siempre la respondía haciendo bien las cosas.
-Quizás si intentas recordar más. Inténtalo. Puede que recuerdes también a tu padre.
Intento hacer memoria concentrándome en mis padres, pero al único que consigo recordar con claridad es a él. Pero hay un recuerdo... están mi madre y él. Él me regaló un ramo de flores,
y mi madre no podía enterarse que me lo había regalado él (no sé por qué), y yo le decía a mi madre que habían sido mis amigas para darme una sopresa por mi cumpleaños. Y sigo recordando cosas de mi madre antes de esa escena de las flores.
Me vienen a la cabeza un montón de buenos momentos junto a mis padres de cuando era pequeña. Parecía que ellos me querían mucho. Pero olvido algunos momentos. Por ejemplo: sé que mi madre estuvo embarazada hace tiempo, pero no sé cuándo nació el bebé, si es niño o niña, cómo se llama. Tengo un hermano/a y no sé quién es. Creo que es un recuerdo bastante feliz para poder recordarlo. Además, después de recordar que mi madre estaba embarazada, tengo flashes de haber visto a mi madre llorando. A mi padre nada más que lo recuerdo con mi madre. No hay ningún recuerdo en que él esté solo. ¿Por qué?, ¿por qué le ocultaba a mi madre mi relación con mi novio?
-¿Has recordado ya algo?-me preguntó mientras miraba fijamente un papel que sostenía con una sola mano.
-Algo. Sólo algo. ¿Qué llevas ahí?
-Nada, son sólo papeles. Papeles sin importancia-la verdad no se le veía muy convencido.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Adelante, pero no te voy a decir qué son estos papeles-me inquietó,pero tenía otra duda que debía resolver antes.
-¿Quién eres?
-¿Me has olvidado a mí también?
-No me refiero a eso. Ya sabes. ¿Por qué estás aquí?
-Yo siempre estoy aquí. Es mi deber.
-¿Por qué es tu deber?
-Eso es otra pregunta. Te la respoderé otro día. Ahora prefiero que te concentres para recordar una cosa importante. Es muy importante.
-¿Qué cosa tan importante hay para que requiera mi completa concentración?
-Dime, ¿recuerdas la matrícula del coche que te atropelló?
-¿Atropelló? No sé de qué me hablas.-Es incomprensible, no entiendo por qué me dice eso-Mira, yo quiero salir de aquí, pero no me estás ayudando. Yo necesito recordar buenos momentos para volver, y no necesito historias inverosímiles para retrasar mi llegada. Todo el mundo estará esperando...pero...¿qué digo? Ya recuerdo el accidente
Me doy cuenta de que esto es más grave de lo que parece. Ya ni recordaba por qué estaba aquí. Ni siquiera sé quién me está esperando, ni siquiera sé si me espera alguien. Bueno, eso sí lo sé. Sé que él me espera. Mi novio. Sé que él está noche y día conmigo. Cuando lo necesito y no puede estar conmigo, apreto muy fuerte los ojos e intento sentirle, intento sentir su abrazo. Pero cada vez que lo hago no aguanto y acabó llorando. Sin él es como si no tuviera nada. Recuerdo las flores. Seis rosas rojas. Sí, no las olvidaría. Ninguna de las seis.
-Tenía un 6.
-¿La matrícula? ¿En qué posición?
-No sé. A mitad. Recuerdo que sólo ví los tres primeros números y la última letra.
-¿Cuál es la letra?
-Creo que es la "Y", aunque no estoy segura si es la "A".
-Puede que esa sea la otra.
-Puede. Sólo sé que no sé nada, o casi nada.
-No desesperes, luego lo intentamos otra vez. Sigue recordando tus 6 rosas rojas. A lo mejor ellas tienen la respuesta.
Eso último me dejó intrigada, al igual que la razón por la que era su deber estar aquí.
Sólo tengo 6 rosas y un amor al otro lado. Necesito un empujón para traspasar este muro y encontrarme con él. Sólo necesito oler su aroma y elevarme de nuevo y sentirme completamente llena de alegría. Lo necesito. Te necesito. TE AMO.

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