domingo, 11 de julio de 2010

Palabras de amor

Ella...

No sé cuanto tiempo llevo aquí. No sé si es de día o de noche. No sé si es real o solamente es un sueño, una alucinación, o una imagen proyectada en mi mente. Sólo sé que tengo miedo y que quiero volver, quiero volver con mi familia y amigos. Y con él. Él es mi vida. Sin él no soy nada. Ahora, tan lejos de él, me siento perdida, sin fuerzas.
-Lo tienes que hacer por él-me dice aquella rara persona de túnica.
-¿Por quién?
-Por él. Por el que piensas cada dos segundos, y por el que entre esos dos segundos sufres.
-¿Cómo sabes en qué o en quién pienso?
-No puedo decir que lo sé todo, pero sí sé casi todo.
-¿Incluido lo que pienso?
-No. Se te nota.
-¿El qué? ¿Lo que pienso?
-Que estás enamorada.
-Yo...-sé que es cierto, sólo puedo asentir y suspirar profundamente, para que no se escape esa lágrima que tiene tanta ansia de salir
-Tienes que intentarlo si quieres volver a verlo.
-Estoy preparada.
Tengo miedo, pero tengo tantas ganas de volver...
Me explica que la mayoría de la gente que está aquí no puede volver porque no lo intenta. Estar en este lugar supone ir olvidando tu pasado, tu vida,por lo que cuando se dan cuenta que necesitan volver, es muy tarde, porque no saben a dónde deben volver.
-No sé cómo, ni por qué sucede así, pero las personas que lo intentaron así lo consiguieron. Utilizaron sus recuerdos para volver. Y volvieron.
No quiero olvidar a todos los que me quieren y a los que quiero.
-Recuerdo que de pequeña me caí de la bicicleta, y que mis padres corrieron porque no paraba de llorar. También recuerdo que tenía una tortuga y que se murió por falta de agua. No sabíamos cuidar tortugas.
-¿Y los recuerdos felices? Esos suelen ser los que más ayudan.
-¿Felices? Yo no...no tengo.
-Seguro que sí. ¡Intenta recordarlos todos!
Lo intento, pero ya empiezo a olvidar cosas. He olvidado el color de ojos de mi madre. De ella sólo recuerdo que estaba embarazada. De mi padre apenas recuerdo su nombre. No sé por qué los olvido...
Me siento sin fuerzas, y mi tristeza es tan grande que no puedo sostener más esa lágrima que al fin cae. Cae, y no puedo remediarlo.
-Tranquila. Puedes hacerlo. ¡Concéntrate! Hay veces que respirando fondo y relajándose se puede escuchar lo que están hablando en el mundo real.
-Y...¿Podría hacerlo?
-Inténtalo. Nada es imposible.
Empiezo a relajarme. Me siento en el suelo de aquel campo para conseguirlo más fácilmente. Cierro los ojos. Respiro profundo. Todo da vueltas. Noto cómo una brisa extraña sopla en mi cara. No es real. Lo sé. Una luz brilla a lo lejos. No la veo, tengo los ojos cerrados, pero sé que está ahí. Empiezo a escuchar una voz, una voz quebrada, aunque dulce. Es una voz que brota del interior del corazón de una persona que debe de estar en la habitación donde esté yo, seguramente del hospital. Es una voz de hombre, aunque todavía inmadura. Es él. Respiro fuertemente por el anhelo de su amor. Puedo olerle. Huele igual que siempre, a su espuma de afeitar. Me encanta su olor. También puedo sentir su mano agarrada a la mía. En la otra mano siento un objeto. No sé qué puede ser... Me gusta sentirle. Me encanta amarle. Y me encantan esas palabras de amor que me dedica, aunque crea que no puedo oírlas, porque es lo que el médico suele decir cuando alguien está en coma...Pero él habla. Sé que está llorando. ¡No llores amor mío! Tus palabras son mi salvación.
-Cariño, siento que mi corazón ahora mismo late por ti. Verte así me mata. Te prometo que encontraré al que te hizo esto. Te quiero, y no te dejaré ningún segundo sola. Me quedaré día y noche. Y cuando despiertes estaremos juntos. Para siempre. Y siempre te querré. Te amo. Eres lo mejor que me ha pasado nunca, así que ahora no me puedes dejar. Por favor, despierta. Vuelve a abrir esos ojos que llenan mi camino de luz. Vuelve a sonreír para que yo pueda sonreír. Mi peque...
Siento sus labios en los míos, siento su calor. Ojalá pudiera responderle y decirle que le amo con locura...

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