lunes, 5 de julio de 2010

El día trágico (2ª parte): una nube gris

Él...

Me he levantado con dolor de cabeza, pero hoy nada impedirá que la vea. Estoy muy enamorado de mi novia. Es un amor un tanto prohibido, ella tiene dieciséis años, y yo cuatro años más. Aunque la familia está de acuerdo con nuestra relación. Saben que nos queremos. Le voy a dar una sorpresa e iré a la salida del colegio a verla. Estoy deseando de ver la cara que se le va a poner cuando me vea. Hoy es un día muy reluciente, no hay ni una sola nube en el cielo, aunque sea invierno.
Se me hace un poco tarde para ir a lavar el coche, así que cuando salga de trabajar lo llevaré. Estoy nervioso. Quiero verla. Es muy temprano, estará de camino al instituto... Siento algo extraño, el corazón se me ha acelerado de repente... Seguro que es por los nervios.
Menudo día de trabajo. ¡Cuánta gente ha venido hoy! Pero en cuanto pienso en ella, todos mis problemas desaparecen...
Ya me queda poco para terminar mi turno de mañana. Me voy a ir a cambiar de ropa y lavo el coche y así me da tiempo a aparcar y no tengo que llevar el coche hasta su colegio.
Ya estoy llegando, dejaré el coche en la cochera. Tengo tiempo de sobra hasta para comprarle un detalle, aunque a ella no le gustan los regalos. He visto un pequeño llavero de un corazón y pone dentro de él con letras azules 'TE QUIERO'. Es perfecto, seguro que le gusta.
Ya estoy en la puerta, pero no la veo. Paciencia, que ya saldrá. Me acerco un poco por si está entre la gente. Sigo sin verla. Se habrá quedado en clase. Le preguntaré a su mejor amiga.
-¡Hola! ¿Dónde está?
-¡Hola, Romeo! Ja, ja. Pues hoy no ha venido. Estará mala...
-¿Mala? No creo, vino al colegio cuando tuvo neumonía y ese día llovía. Tiene que estar muy mala para no venir.
Me voy cabizbajo hacia la cochera. ¿Qué le habrá pasado? Lo de faltar a clase no es normal en ella.
Me suena el movil...¡Es ella!
-¡Hola cariño! ¿Porqué no has ido hoy a colegio? He venido a verte, y te he comprado un regal...
-Perdone. Somos del hospital. Esta mañana la dueña de este teléfono ha tenido un accidente, un coche la ha atropellado mientras se dirigía hacia la escuela. Hemos mirado en la lista de las últimas llamadas y aparece su número el primero. ¿Es usted familiar?
No puedo responder, pero tengo que decir algo, tengo que preguntarle cómo está...No puede ser.De repente en mi día reluciente había aparecido una nube gris.
-No, soy su novio. ¿Cómo está? ¿Está bien? ¿Han detenido al conductor que la atropelló?- me dirijo de mientras hacia mi coche. Iré corriendo al hospital.
-Tranquilícese. Estamos haciendo todo lo que podemos. Ahora mismo está en quirofano.
No me puedo tranquilizar, y mucho menos si dicen que hacen todo lo que pueden. Antes de que muera alguien dicen siempre eso. ¡No! ¡Ni pensarlo! Ella no se va a morir. Se pondrá bien. Seguro...
-Voy para allá. Tengo que colgar.
-¿Podría usted llamar a alguien de su familia? Hemos buscado en su lista de contactos pero no aparece nigún número con el nombre de casa o que pueda ser de alguno de sus padres.
-Sí, yo llamaré.
Una lágrima cae por mi mejilla, jamás habia llorado anteriormente.
Ya he llegado al hospital, y también he llamado a su madre. Dice que ya viene...
Ya está aquí su madre. Tiene el rostro pálido. No para de llorar.
-¿Cómo está? ¿Dónde está? ¡Quiero verla!-le pregunta al médico.
-¡Tranquilícese, señora!
-Es mi hija, ¿cómo quiere que me tranquilice?
Es un duro trago para ella. Hace pocos meses a perdido a su bebé. Estaba embarazada y tuvo una mala caída...
-Su hija ahora está en observación. Dentro de poco la subirán a planta. No se preocupe.
Ha pasado ya un buen rato, son las seis de la tarde. Ya viene el médico para conducirnos a la habitación en la que está. Todavía no podemos entrar.
-Antes de entrar, tengo que informarles de su estado. Ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza y ha perdido mucha sangre. Tiene contusiones por todo el tórax, por lo que puede que le cueste respirar por sí misma cuando...despierte.
-Pero por lo demás, ¿está bien?- su madre se impacienta cada vez más.
-Cuando llegó la ambulancia estaba medio inconsciente. Aquí llegó, desgraciadamente, en coma.
Todo lo que hay alrededor da vueltas, mi corazón se va a salir de mi pecho. Ella es muy joven. ¿Por qué le pasará esto? No podemos parar de llorar ni su madre ni yo.
Entramos en la habitación. No puedo ni mirar, tiene cables y tubos por todos lados. Así dormida parece que no sufre, pero seguro que lo está pasando muy mal. Su cara dulce, su pelo rizado...sigue estando igual que siempre. Pero hay algo que ha cambiado en ella.
Su madre no puede aguantar ver así, en este estado, a su hija.
-Si quiere me puedo quedar yo esta noche, mañana no tengo que trabajar. Usted descanse-apenas me salen las palabras, pero ella apenas puede mantenerse en pie.
Ella ya se va. Espero que se ponga bien, no puedo vivir sin ella...

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